Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de febrero de 2015




Los pacientes con este problema, que afecta predominantemente a mujeres y a jóvenes, suelen demorar en consultar con un médico.


Cuando la universitaria británica Kate Archibald, de 20 años, empezó a ganar peso de forma drástica, se preocupó mucho porque no podía entender lo que le estaba sucediendo.

Pero cuando una mañana se despertó con la cama cubierta de empaques de comida, se dio cuenta que había estado comiendo mientras dormía.
Poco después fue diagnosticada con una afección conocida como Trastorno de Alimentación Relacionado con el Sueño (TARS).
Según la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño, se trata de una combinación de parasomnia (una alteración de la conducta durante el sueño que incluye el sonambulismo) y un trastorno de la alimentación.

¿En qué consiste?

El TARS ha sido descrito como un estado de sonambulismo que incluye comportamientos relacionados con deseos conscientes de una persona, según John Winkleman, profesor asistente de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Harvard, en Estados Unidos.
Se cree que la afección está estrechamente relacionada con el llamado síndrome del comedor nocturno.


Pero la diferencia es que las personas que sufren este último trastorno están completamente despiertas y son conscientes de sus hábitos de comer compulsivamente, al contrario de las que padecen del trastorno alimentario relacionado con el sueño.
Winkleman afirma que ambas condiciones afectan a alrededor de un 5% de los adultos y predominantemente a mujeres adultas jóvenes.
Estos pacientes pueden presentar diferentes patologías de sueño, como parasomnias, Síndrome de Apneas-Hipoapneas del Sueño (SAHS), Síndrome de Movimientos Periódicos de Miembros (SMPM), Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), narcolepsia y trastornos del ritmo circadiano (el que regula la vigilia y el descanso).
La realización de una polisomnografía (una prueba de múltiples parámetros usada para estudiar del sueño) puede mostrar hallazgos importantes que permiten caracterizar el episodio nocturno, así como la posibilidad de verificar la coexistencia de otras patologías.

Consecuencias

Según los expertos, el TARS es un trastorno que causa aumento de peso, alteración del sueño y vergüenza por la pérdida de control sobre la ingesta de alimentos.

Joven rodeada de comida basura

"Habitualmente, los que sufren este trastorno ingieren alimentos ricos en hidratos de carbono o tienen predilección por lo dulce. Algunos mezclan cosas que no tienen nada que ver, como salchichas con galletas dulces", afirma Julia Santin, neuróloga chilena experta en trastornos del sueño de la Red de Salud UC CHRISTUS.
"El problema es que hasta podrían cocinar sin darse cuenta, pudiendo quemarse y eso significa un riesgo", añade.
Según la experta, la periodicidad de los despertares nocturnos para levantarse a comer es variable.
"En algunos casos la frecuencia es bastante baja, una vez cada dos meses, pero en otros se puede producir hasta diez veces en una misma noche. A las personas que están en pareja esto les termina ocasionando problemas en su relación".
"Otro inconveniente es que muchas veces no pueden guardar ayuno para el día siguiente y tienen serias dificultades para hacerse exámenes de sangre e incluso cirugías electivas", agrega Santin.
"Por último, este trastorno es una causa subvalorada de sobrepeso y obesidad, lo que expone a mayor cantidad de complicaciones cardiovasculares, especialmente si ya se es diabético, por ejemplo".


domingo, 15 de febrero de 2015

Las participantes del estudio también tenían más diabetes, enfermedad pulmonar, problemas renales, depresión, cáncer y problemas cardíacos previos

Las mujeres sufren más estrés que los hombres después de un infarto
La mujer es más sensible ante un infarto

Investigadores de la Universidad de Yale en New Haven (EE.UU.), han descubierto que las mujeres jóvenes sufren más estrés que los hombres tras un infarto de miocardio, un hallazgo que podría explicar su peor recuperación tras este evento cardiovascular, según informa la revista «Circulation».
Estudios previos han revelado que la tasa de mortalidad tras un infarto en personas jóvenes es mayor en las mujeres, pero hasta el momento no se habían analizado diferencias de género en otros parámetros asociados. Sin embargo, según ha explicado Xiao Xu, profesor asistente de Ginecología y Obstetricia y uno de los autores del estudio, en este trabajo han visto como, tras un infarto, las mujeres tienden a experimentar más estrés que los hombres, al igual que sucede entre la población no infartada.
Los investigadores compararon datos de 2.397 mujeres y 1.175 hombres menores de 55 años que fueron hospitalizados en Estados Unidos, España o Australia como consecuencia de un infarto de gravedad similar en todos los casos. Durante la hospitalización, los participantes respondieron a un cuestionario con 14 preguntas sobre sus niveles de estrés que repitieron un mes más tarde, para evaluar su recuperación.

Problemas familiares

En las primeras entrevistas, aquellos que eran más jóvenes y las mujeres solían presentar niveles de estrés más elevados que los que eran mayores y eran hombres. En una escala de tensión de 0 a 56 puntos, los hombres promediaron 23,4 puntos y las mujeres 27 puntos. Además, un tercio de las mujeres había sufrido más conflictos familiares en el último año, en comparación con el 20 por ciento de los hombres.
También fueron más las mujeres que sufrieron lesiones, enfermedades o el fallecimiento de un familiar durante el último año. Y, en términos generales, tenían menos recursos económicos que los hombres y, a menudo, eran más requeridos por sus familiares, lo que podría explicar su estrés más elevado, según Xu. Las mujeres del estudio también tenían más diabetes, enfermedad pulmonar, problemas renales, depresión, cáncer y problemas cardíacos previos. Y un mes más tarde, el segundo cuestionario reveló también un empeoramiento de su salud, condición física y calidad de vida.

Malos pacientes

Después de un ataque al corazón, a los pacientes se les suele aconsejar adoptar estilos de vida saludables y comenzar a usar algunos medicamentos como los betabloqueantes, pero las personas con un mayor estrés pueden tener más problemas para cumplir con esta medicación. «Ante el cuidado de los pacientes más jóvenes con infarto de miocardio, especialmente las mujeres más jóvenes, debemos mirar más allá de su salud física y prestar atención a su estado psicosocial», ha defendido Xu.

Las mitocondrias, que producen la energía que se necesita para la actividad celular, podrían estar dañadas

Descifran las claves de la transmisión de la obesidad de madres a hijos

Científicos australianos afirman haber descifrado un mecanismo clave en las cobayas que podría explicar la transmisión de la obesidad de madre a hijo y las dificultades que tiene una mujer obesa para quedarse embarazada, según un estudio publicado en «Development».
Las madres obesas «transmiten» problemas metabólicos a sus bebés a través de los cambios mitocondriales de sus óvulos que ocurren mucho antes de que se realice la concepción, según la investigación liderada por la bióloga genética Rebecca Robker. Antes, la bióloga de la Universidad de Adelaida había observado que las mujeres obesas no respondían bien a los tratamientos de fertilidad y que tenían una tendencia al aborto espontáneo, al margen de que concibieran o no de forma natural.
En el nuevo trabajo, los investigadores hallaron que los óvulos de los ratones de laboratorio con problemas de obesidad se diferenciaban en algunos aspectos respecto a sus pares delgados. Uno de ellos se observó en las mitocondrias, que producen la energía que se necesita para la actividad celular, y que en el caso de los ejemplares con sobrepeso estaban dañadas, eran disfuncionales o había menos de las que debía.

Mitocondrias

Además hallaron una menor cantidad de ADN mitocondrial en los embriones de los ratones de laboratorio obesos en una gran gama de tejidos, entre ellos los del corazón, el hígado, los músculos y los riñones, incluso cuando estos embriones fueron trasplantados en el vientre de un ratón delgado.
Los científicos también lograron revertir el daño en los óvulos de los ratones de laboratorio a través de medicamentos que redujeron el estrés celular, lo que abre la posibilidad de que se pueda crear un tratamiento para las mujeres obesas


sábado, 14 de febrero de 2015

La terapia hormonal se ha asociado también con el cáncer de mama.



La terapia hormonal sustitutiva aumenta el riesgo de sufrir cáncer de ovario, según un estudio.

Esta terapia se utiliza para aliviar los síntomas de la menopausia.

La investigación, de la Universidad de Oxford, analizó los datos de 52 estudios con 21.500 mujeres que habían desarrollado cáncer de ovario.

En la literatura científica se ha documentado el vínculo de este tratamiento con el cáncer de mama y, también, su efecto protector frente a la osteoporosis y el cáncer de colon.

"Se trata de un riesgo. Alrededor de un millón de mujeres en este país están sometidas a este tratamiento y 1.000 sufrirán cáncer de ovario como consecuencia", dijo Richard Peto, investigador principal del estudio, en Reino Unido.